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Al verla, recuerdo el verano. Es basura, sí… pero también entiendo muy bien por qué
alguien querría guardarla.
Una vez, mientras agitaba una de estas botellas, Hisae me contó que había llegado a tener
veinte de esas canicas que están dentro de las botellas.
Cuando era pequeña, quería hacerle un regalo a su madre y las recogía de aquí y allí para
hacer un collar.
"Pero no conseguí hacerles agujeros, y al final casi todas se rompieron."
No sabía si era un recuerdo dulce o uno amargo. Hisae sonrió levemente. Tenía una
expresión difícil de descifrar.
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