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El reloj que encontramos en el refugio tenía, a simple vista, marcas claras de estar
roto.
¿De quién habría sido?
Entre nosotras, la teoría más aceptada era que pertenecía a un profesor que trabajaba en
la escuela por aquel entonces.
Ese profesor era un antipático: les hacía escribir redacciones de reflexión a los que
rompían las reglas, y ante cualquier desorden imponía nuevas normas sin dudarlo.
Una vez comentó que había perdido su reloj de bolsillo en la escuela, así que es posible
que alguno de los que vinieron antes al refugio hubiera hecho una gamberrada.
Nos costó decidir si debíamos devolverlo, pero Hisae, Ruriko y Akiko se mantuvieron
firmes en su postura:
"Si lo devolvemos, seguro que pensarán que fuimos nosotras. Y si lo dejamos sin decir
nada, empezarán a buscar al culpable."
Al final, me dejé llevar por ellas y el reloj se quedó allí.
Pero ahora, al recordarlo, me doy cuenta de que aquel profesor quizá no era tan malo como
decían.
Creo que fue un día que paseaba por el barrio Ebisugawa cuando lo vi regañando a unos
niños, y aunque sus palabras eran duras, detrás parecía haber preocupación de verdad.
Por eso, aunque no fuera una persona perfecta, quizá sólo era un adulto normal que quería
proteger a los niños del peligro.
Y ahora, mucho tiempo después, todavía siento cierta nostalgia por ese reloj que nunca
devolvimos.
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