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Pasaron varios días después de aquello y Sumiko no volvió al refugio. Era posible que
hubiera logrado evacuar hacia el pueblo antes de que la niebla lo cubriera por completo.
También era posible que… no.
Mientras todas estábamos en silencio, Akiko arrancó una hoja de su cuaderno y empezó a
escribirle una carta. Al ver las letras torcidas, pensé que incluso Akiko podía ponerse
nerviosa en momentos así. Fue una reflexión de lo más despreocupada e inapropiada.
(En la nota pone):
Para Sumi-chan:
Nos mudamos a otro lugar. Ven luego a vernos, ¿vale? Estaremos a la izquierda del
santuario de Inari-sama.
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