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No quería sufrir. Quería que todo terminara de una sola vez. Para responder a su
petición, elegimos este método.
En ese momento, salió del almacén, se arrodilló en el suelo dándonos la espalda y dijo:
"Eh… Aquella historia, o lo que sea... ojalá fuera real."
Su voz era suave. De pronto, fui incapaz de responder o de moverme.
Pensaba que debía hacerlo yo, pero en aquel momento no entendía por qué tenía que ser
así. Cuando me di cuenta, la tubería de acero ya no estaba en mis manos.
Me la había arrebatado Kayoko.
Levantó ambos brazos por encima de su cabeza y la bajó de un solo golpe. Pero justo antes
de alcanzarla… la otra gritó y se retorció. La tubería falló el objetivo y golpeó los
dedos que tenía apoyados en el suelo.
Se escucharon múltiples gritos; probablemente yo también estaba gritando.
Se quedó un rato atónita, mirando sus propios dedos aplastados, y con una voz muy
pequeña, dijo:
"Lo siento… lo siento… por favor, termina…"
Kayoko estaba a punto de desmayarse.
Yo reaccioné al instante, le quité el arma… Y esta vez salió bien.
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